Él fue el hijo primogénito de don Bartolomé de
Bello y Bello, abogado y fiscal (1758-1804) y de doña Ana Antonia López y Delgado. En su Caracas natal,
el joven Andrés cursó las primeras letras en la academia de Ramón Vanlonsten.
Leyó los clásicos del siglo de oro, y
desde muy joven frecuentaba el ,Convento de Las Mercedes, donde aprende latín
de anos del padre Cristóbal de Quesada.
A la muerte de éste (1796) Bello traduce el libro V de la Eneida. En 1797 comienza estudios en la Real y
Pontificia Universidad de Caracas, graduándose de Bachiller en Artes el 14 de
junio de 1800.
En
su ciudad natal realiza también estudios inacabados de derecho y medicina,
aprende por su propia cuenta inglés y francés, y da clases particulares,
contándose el joven Simón Bolívar entre sus alumnos. Sus traducciones y
adaptaciones de textos clásicos le proporcionan prestigio. Durante el período
entre 1802 y 1810 Bello se convierte en una de las personas intelectualmente
más influyentes en la sociedad de Caracas, destacándose al desempeñar labores
políticas para la administración colonial, además de ganar notoriedad como
poeta, al traducir la tragedia de Voltaire, Zulima. Al llegar la primera
imprenta a Caracas en 1808, la gran notoriedad de Bello lo hace el candidato
ideal para asumir la dirección de la recién creada Gaceta de Caracas,
una de las primeras publicaciones venezolanas.
En 1822, es nombrado secretario interino de la Legación de Chile en Londres a cargo de Antonio José de Irisarri; participa en la fundación de la Sociedad de Americanos, que promovió la publicación de 2 grandes revistas: la Biblioteca Americana (1823) y El repertorio Americano (1826-1827), en la que participó activamente. En 1824, contrae nupcias de nuevo con Isabel Antonio Dunn de cuyo matrimonio nacerán 12 hijos; en 1825 se encarga de la Secretaría de la Legación de la Gran Colombia, en cuyas funciones llegó en 1827, por unos meses, a encargado de negocios. En 1826 es elegido miembro de número de la Academia Nacional creada en Bogotá, a fines de ese año. En 1828 es nombrado cónsul general de Colombia en París. En términos generales, durante los 19 años de vida londinense de Andrés Bello, además de llevar a cabo con éxito los asuntos políticos, diplomáticos y hacendísticos americanos a él confiados; completa sus conocimientos lingüísticos, filológicos y de historia literaria; se prepara en experiencias diplomáticas y en estudios de derecho internacional; se dedica a la enseñanza privada; dirige publicaciones; llena páginas con escritos de carácter enciclopédico; crea sus más importantes poemas originales y elabora estudios de crítica y de historia literaria y filológica. Entre sus principales poemas escritos durante este período figuran la silva Alocución a la poesía, que imprime en 1823, y la silva La agricultura de la zona tórrida, del año 1826. Otros poemas menores producidos por Bello en este lapso son: El himno a Colombia (1825); Carta de Londres a París por un americano a otro (dirigida a José Joaquín Olmedo); y Canción a la disolución de Colombia (1829).
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