jueves, 4 de julio de 2013

Venezuela un pais de letras


La literatura venezolana logro de muchos escritores, poetas, etc. Los cuales con sus sentimientos, llenaron a todos sus lectores de conocimientos, sentimientos, en todos los sentidos.
En este blog se escribe algunas biografías de ilustres personajes de nuestra literatura Venezolana.

Cuando se habla de los orígenes de la novela en Venezuela, la crítica literaria prefiere orientarse desde nociones cronológicas, es por ello que debe ubicarse una obra y una fecha para hablar del tema. Desde ese punto de vista, aparece Los Martires de Fermín Toro la cual fue publicada por entregas en EL Liceo Venezolano de Caracas en 1842.

Venezuela Heróica (1881) y Zárate (1882) de Eduardo Blanco aparecen como las primeras novelas de tema histórico posindependentista, aquí se pueden apreciar importantes hechos que marcaron pauta en la memoria colectiva de los venezolanos, tal es así, que allí se aprecian los avatares de batallas en una suerte de híbirido entre lo real y la aventura.

Las primeras obras literarias que surgen en Venezuela e Hispanoamérica, se revisten con un matiz de los distintos procesos emancipatorios y de independencia logrados en los paises que hoy conforman el continente americano. Desde esa óptica, es necesario hacer una revisión minuciosa de las características presentes en obras fundamentales que fueron escritas en Venezuela desde los comienzos del siglo XIX con claras intenciones ideológicas en torno al sistema político imperante y de ese modo subvertir el orden social impuesto por la colonia. Esas ideologías y la necesidad de cambio dio nacimiento a una excelente literatura que adoptó la forma de cartas, discursos, proclamas, decretos, artículos polémicos o satíricos y ensayos que se hicieron públicos a través de periódicos, folletos y hojas sueltas. Las guerras que se libraron en ese período da pie a un tema muy interesante como lo es la exaltación del héroe victorioso, de los mártires caídos, de las ciudades arrasadas y la prédica por la paz y el trabajo.

Juan Antonio Perez Bonalde un poetista del romance


     Pérez Bonalde nace en Caracas el 30 de enero de 1846, cuando Venezuela comienza a vivir la etapa agitada de su republicanismo. Hijo de Juan Antonio Pérez Bonalde y de Gregoria Pereira Rubín, cuyo hogar por tradición y convicción fue liberal y civilista, lo que le habría de traer problemas en esa Venezuela enfrascada en permanentes disputas de carácter político.
   
     La época que corre paralela a su infancia se identifica con la violencia que sacude al país. Desde el punto de vista literario, cuando nace Pérez Bonalde, ya el romanticismo se ha impuesto en américa  Los poetas venezolanos toman como modelos los románticos franceses , pero aún no se había producido un poeta romántico de carácter universal.
     
     Pérez Bonalde tiene 15 años, en 1861, su familia decide emigrar para evadirse de los peligros de la guerra. Se dirigen a Puerto Rico donde encuentran refugio. Allí el futuro poeta ayuda a su padre a regentar un plantel educativo y se dedica a aprender idiomas. Pronto llega a dominar el ingles, el alemán  el francés  el italiano, el portugués  el griego y el latin. Esta afición a las lenguas extranjeras le va a permitir en años posteriores traducir con maestría poetas de otras nacionalidades como Edgar Allan Poe y Heinrich Heine.

     
     Tras el fin de la Guerra Federal, en 1864, su familia regresa a Venezuela. Ese mismo año, Juan Antonio sufre el primer golpe doloroso de su vida, muere su padre y el poeta debe velar por su familia.
La obra poética original de Pérez Bonalde está representada por dos Poemarios: Estrofas (1877) y Ritmos (1880). Sus traducciones de mayor importancia son El cancionero (1885) del alemán Henrique Heine, y El cuervo (1887) del norteamericano Edgar Allan Poe.
    
     En sus libros originales, Estrofas y Ritmos, reúne poemas escritos en diversos lugares. En ambas obras, la huella de un poeta intimista, sincero que no imita a los maestros del Romanticismo europeo, sino que extrae los temas de su propia peripecia vital. Su poesía, perdurable por ello, y por el fino e ilustrado espíritu de su creador, se encuentra relacionada de inmediato con algunos de los grandes aconteceres de una existencia errante y dolorosa, y con los fines que según la concepción romántica debía cumplir el poeta.

miércoles, 3 de julio de 2013

Gabriel Garcia Marquez el Autor del siglo XX

    Gabriel García Márquez nació en Aracataca (Magdalena), el 6 de marzo de 1927. Creció como niño único entre sus abuelos maternos y sus tías, pues sus padres, el telegrafista Gabriel Eligio García y Luisa Santiaga Márquez, se fueron a vivir, cuando Gabriel sólo contaba con cinco años, a la población de Sucre, donde don Gabriel Eligio montó una farmacia y donde tuvieron a la mayoría de sus once hijos.



     Los abuelos eran dos personajes bien particulares y marcaron el periplo literario del futuro Nobel: el coronel Nicolás Márquez, veterano de la guerra de los Mil Días, le contaba al pequeño Gabriel infinidad de historias de su juventud y de las guerras civiles del siglo XIX, lo llevaba al circo y al cine, y fue su cordón umbilical con la historia y con la realidad. Doña Tranquilina Iguarán, su cegatona abuela, se la pasaba siempre contando fábulas y leyendas familiares, mientras organizaba la vida de los miembros de la casa de acuerdo con los mensajes que recibía en sueños: ella fue la fuente de la visión mágica, supersticiosa y sobrenatural de la realidad. Entre sus tías la que más lo marcó fue Francisca, quien tejió su propio sudario para dar fin a su vida.


     Gabriel García Márquez aprendió a escribir a los cinco años, en el colegio Montessori de Aracataca, con la joven y bella profesora Rosa Elena Fergusson, de quien se enamoró: fue la primera mujer que lo perturbó. Cada vez que se le acercaba, le daban ganas de besarla: le inculcó el gusto de ir a la escuela, sólo por verla, además de la puntualidad y de escribir una cuartilla sin borrador.

     Sin embargo, a las historias, fábulas y leyendas que le contaron sus abuelos, sumó una experiencia vital que años más tarde sería temática de la novela escrita después de recibir el premio Nobel: el recorrido del río Magdalena en barco de vapor. En Zipaquirá tuvo como profesor de literatura, entre 1944 y 1946, a Carlos Julio Calderón Hermida, a quien en 1955, cuando publicó La hojarasca, le obsequió con la siguiente dedicatoria: "A mi profesor Carlos Julio Calderón Hermida, a quien se le metió en la cabeza esa vaina de que yo escribiera". Ocho meses antes de la entrega del Nobel, en la columna que publicaba en quince periódicos de todo el mundo, García Márquez declaró que Calderón Hermida era "el profesor ideal de Literatura".

     En los años de estudiante en Zipaquirá, Gabriel García Márquez se dedicaba a pintar gatos, burros y rosas, y a hacer caricaturas del rector y demás compañeros de curso. En 1945 escribió unos sonetos y poemas octosílabos inspirados en una novia que tenía: son uno de los pocos intentos del escritor por versificar. En 1946 terminó sus estudios secundarios con magníficas calificaciones.

     A principios de 1950, cuando ya tenía muy adelantada su primera novela, titulada entonces La casa, acompañó a doña Luisa Santiaga al pequeño, caliente y polvoriento Aracataca, con el fin de vender la vieja casa en donde él se había criado. Comprendió entonces que estaba escribiendo una novela falsa, pues su pueblo no era siquiera una sombra de lo que había conocido en su niñez; a la obra en curso le cambió el título por La hojarasca, y el pueblo ya no fue Aracataca, sino Macondo, en honor de los corpulentos árboles de la familia de las bombáceas, comunes en la región y semejantes a las ceibas, que alcanzan una altura de entre treinta y cuarenta metros.

     En febrero de 1954 García Márquez se integró en la redacción de El Espectador, donde  inicialmente se convirtió en el primer columnista de cine del periodismo colombiano, y luego en brillante cronista y reportero. El año siguiente apareció en Bogotá el primer número de la revista Mito, bajo la dirección de Jorge Gaitán Durán.

     Duró sólo siete años, pero fueron suficientes, por la profunda influencia que ejerció en la vida cultural colombiana, para considerar que Mito señala el momento de la aparición de la modernidad en la historia intelectual del país, pues jugó un papel definitivo en la sociedad y cultura colombianas: desde un principio se ubicó en la contemporaneidad y en la cultura crítica. Gabriel García Márquez publicó dos trabajos en la revista: un capítulo de La hojarasca, el Monólogo de Isabel viendo llover en Macondo (1955), y El coronel no tiene quien le escriba (1958). En realidad, el escritor siempre ha considerado que Mito fue trascendental; en alguna ocasión dijo a Pedro Gómez Valderrama: "En Mito comenzaron las cosas".

     En ese año de 1955, García Márquez ganó el primer premio en el concurso de la Asociación de Escritores y Artistas; publicó La hojarasca y un extenso reportaje, por entregas, Relato de un náufrago, el cual fue censurado por el régimen del general Gustavo Rojas Pinilla, por lo que las directivas de El Espectador decidieron que Gabriel García Márquez saliera del país rumbo a Ginebra, para cubrir la conferencia de los Cuatro Grandes, y luego a Roma, donde el papa Pío XII aparentemente agonizaba. En la capital italiana asistió, por unas semanas, al Centro Sperimentale di Cinema.

Rómulo Gallegos un novelista de primera


     Rómulo Gallegos Freire nació en Caracas el 2 de agosto de 1884, Hijo de Rómulo Gallegos Osío y de Rita Freire Guruceaga inició la escuela en primaria en 1888. En 1894 ingresó en el Seminario Metropolitano, pero sale obligado por la muerte de su madre el 13 de marzo de 1896 por la necesidad de ayudar a su padre a sostener la familia.

     En 1898 ingresa en el colegio Sucre, donde tiene como maestros a Jesús María Sifontes y a José Manuel Núñez Ponte y recibe el título de bachiller en 1902. En ese mismo año se inscribe en la Universidad de Caracas para seguir la carrera de leyes, que abandona en 1905. 

     En 1906, fue designado jefe de la estación del Ferrocarril Central, en Caracas. Ya Gallegos había comenzado su larga trayectoria como escritor.  fue un novelista y político venezolano. Se le ha considerado como el novelista venezolano más relevante del siglo XX y uno de los más grandes literatos latinoamericanos de todos los tiempos, algunas de sus novelas como 
Doña Bárbara han pasado a convertirse en clásicos de la literatura hispanoamericana.

     Su período como cuentista abarca desde 1913 hasta 1919, aunque otros cuentos se publicarán en 1922. En sus obras siempre mantendrá el realismo, las cuales se dividen en tres temáticas fundamentales: Los de crítica de costumbres, los de ambiente criollo donde plantea la antinomia civilización y barbarie, y los que describen pasiones, desequilibrios y anormalidades.

     Sus novelas reflejan su interés por la vida del campesinado venezolano. Su primera novela, El último Solar (1920), la reeditaría en 1930 con el título de Reinaldo Solar que relata la historia de la decadencia de una familia aristocrática a través de su último representante, en el que se adivina a su amigo Enrique Soublette, con quien fundará en 1909 la revista Alborada. En 1922 escribe El forastero pero lo publica empezando el año de 1942 por temor a la reacción del dictador Gómez. En 1922 logra publicar La rebelión y en 1925 publica La Trepadora, retratando en ambas el problema del mestizaje, planteando como solución los matrimonios mixtos. En 1926 viaja a Europa y en Lourdes redescubre su fe perdida. En 1927 viaja para presenciar los llanos venezolanos y así documentarse para su próxima novela. El resultado sería Doña Bárbara publicada en 1929.

Cuentos como:
     El Último Patriota, publicado en El Cojo Ilustrado, 15 de enero de 1911. Incluido en La Doncella y el Último Patriota.
* Los Aventureros, publicado en El Cojo Ilustrado, 1 de febrero de 1911. Incluido en Los Aventureros.
* Entre las ruinas, publicado en El Cojo Ilustrado, 15 de agosto de 1911. Incluido en La Doncella y el Último Patriota.
* El apoyo, publicado en El Cojo Ilustrado, 1 de octubre de 1912. Incluido en Los Aventureros.
* El milagro del año, publicado en Los Aventureros, 1913.

Horacio Quiroga maestro de lágrimas

Nació el 31 de diciembre de 1878 en la ciudad uruguaya de Salto, en el oeste del país, sobre el río Uruguay, frontera con la Argentina. Fue el segundo hijo del matrimonio de Prudencio Quiroga y Pastora Forteza, quienes le dieron por nombre Horacio Silvestre Quiroga Forteza.
Hizo sus estudios en Montevideo, capital de Uruguay hasta terminar el colegio secundario. Estos estudios incluyeron formación técnica (Instituto Politécnico de Montevideo) y general (Colegio Nacional), y ya desde muy joven demostró un enorme interés por la literatura, la química, la fotografía, la mecánica, el ciclismo y la vida de campo. 

La infatigable labor de Quiroga en el ámbito literario y cultural le granjeó la amistad y admiración de grandes e influyentes personalidades. De entre ellos se destacan la poeta argentina Alfonsina Storni y el escritor e historiador   Ezequiel Martínez Estrada. Quiroga llamaba cariñosamente a este último «mi hermano menor».

     
Caras y Caretas, mientras tanto, publicó diecisiete artículos biográficos escritos por Quiroga, dedicados a personajes como Robert Scott, Luis Pasteur, Robert Fulton, H.G. Wells, Thomas de Quincey y otros. En 1929 Quiroga experimentó su único fracaso de ventas: la ya citada novela Pasado amor, que solo vendió en las librerías la exigua cantidad de cuarenta ejemplares. A la vez comenzó a tener graves problemas de pareja.

Quiroga sintetizó las técnicas de su oficio en el Decálogo del perfecto cuentista, estableciendo pautas relativas a la estructura, la tensión narrativa, la consumación de la historia y el impacto del final. Incursionó asimismo en el relato fantástico. Sus publicaciones póstumas incluyen Cartas inéditas de H. Quiroga (1959, dos tomos) y Obras inéditas y desconocidas (ocho volúmenes, 1967-1969).

Influido por Edgar Allan Poe, Rudyard Kipling y Guy de Maupassant, Horacio Quiroga destiló una notoria precisión de estilo, que le permitió narrar magistralmente la violencia y el horror que se esconden detrás de la aparente apacibilidad de la naturaleza. Muchos de sus relatos tienen por escenario la selva de Misiones, en el norte argentino, lugar donde Quiroga residió largos años y del que extrajo situaciones y personajes para sus narraciones. Sus personajes suelen ser víctimas propiciatorias de la hostilidad y la desmesura de un mundo bárbaro e irracional, que se manifiesta en inundaciones, lluvias torrenciales y la presencia de animales feroces.

Quiroga manejó con destreza las leyes internas de la narración y se abocó con ahínco a la búsqueda de un lenguaje que lograra transmitir con veracidad aquello que deseaba narrar; ello lo alejó paulatinamente de los presupuestos de la escuela modernista, a la que había adherido en un principio. Fuera de sus cuentos ambientados en el espacio selvático misionero, abordó los relatos de temática parapsicológica o paranormal, al estilo de lo que hoy conocemos como literatura de anticipación.

Andrés Bello un maestro de maestros

Él fue el hijo primogénito de don Bartolomé de Bello y Bello, abogado y fiscal (1758-1804) y de doña Ana  Antonia López y Delgado. En su Caracas natal, el joven Andrés cursó las primeras letras en la academia de Ramón Vanlonsten. Leyó los clásicos  del siglo de oro, y desde muy joven frecuentaba el ,Convento de Las Mercedes, donde aprende latín de  anos del padre Cristóbal de Quesada. A la muerte de éste (1796) Bello traduce el libro V de la Eneida.  En 1797 comienza estudios en la Real y Pontificia Universidad de Caracas, graduándose de Bachiller en Artes el 14 de junio de 1800.

      
En su ciudad natal realiza también estudios inacabados de derecho y medicina, aprende por su propia cuenta inglés y francés, y da clases particulares, contándose el joven Simón Bolívar entre sus alumnos. Sus traducciones y adaptaciones de textos clásicos le proporcionan prestigio. Durante el período entre 1802 y 1810 Bello se convierte en una de las personas intelectualmente más influyentes en la sociedad de Caracas, destacándose al desempeñar labores políticas para la administración colonial, además de ganar notoriedad como poeta, al traducir la tragedia de Voltaire, Zulima. Al llegar la primera imprenta a Caracas en 1808, la gran notoriedad de Bello lo hace el candidato ideal para asumir la dirección de la recién creada Gaceta de Caracas, una de las primeras publicaciones venezolanas.

En 1822, es nombrado secretario interino de la Legación de Chile en Londres a cargo de Antonio José de Irisarri; participa en la fundación de la Sociedad de Americanos, que promovió la publicación de 2 grandes revistas: la Biblioteca Americana (1823) y El repertorio Americano (1826-1827), en la que participó activamente. En 1824, contrae nupcias de nuevo con Isabel Antonio Dunn de cuyo matrimonio nacerán 12 hijos; en 1825 se encarga de la Secretaría de la Legación de la Gran Colombia, en cuyas funciones llegó en 1827, por unos meses, a encargado de negocios. En 1826 es elegido miembro de número de la Academia Nacional creada en Bogotá, a fines de ese año. En 1828 es nombrado cónsul general de Colombia en París. En términos generales, durante los 19 años de vida londinense de Andrés Bello, además de llevar a cabo con éxito los asuntos políticos, diplomáticos y hacendísticos americanos a él confiados; completa sus conocimientos lingüísticos, filológicos y de historia literaria; se prepara en experiencias diplomáticas y en estudios de derecho internacional; se dedica a la enseñanza privada; dirige publicaciones; llena páginas con escritos de carácter enciclopédico; crea sus más importantes poemas originales y elabora estudios de crítica y de historia literaria y filológica. Entre sus principales poemas escritos durante este período figuran la silva Alocución a la poesía, que imprime en 1823, y la silva La agricultura de la zona tórrida, del año 1826. Otros poemas menores producidos por Bello en este lapso son: El himno a Colombia (1825); Carta de Londres a París por un americano a otro (dirigida a José Joaquín Olmedo); y Canción a la disolución de Colombia (1829).

martes, 2 de julio de 2013

Guillermo Meneses un brillante de los cuentos

Destacado escritor venezolano,fue un escritor, político y diplomático venezolano, es recordado por ser autor, entre otras obras, de los relatos La balandra Isabel llegó esta tarde y La mano junto al muro.

A partir de la década de los 40's se desempeñó como colaborador de importantes diarios y publicaciones de Venezuela y el exterior como la Revista Nacional de Cultura (desde 1941), El Nacional (desde 1945) y la Revista de América de Bogotá (1946).


Meneses se doctoró en Ciencias Políticas en la Universidad Central de Venezuela y ejerció la profesión destacando su labor como Procurador del Estado Miranda, juez y secretario de la embajada de Venezuela en Bruselas y París. También trabajó como periodista, lo cual le sirvió para mostrar su opinión sobre el quehacer político nacional. Fue fundador de revistas (destaca Cubagua (1938) junto a Juan Liscano), así como columnista (Élite, Sábado (de Colombia), El Nacional y El Universal). 


A partir de la década de los 40's se desempeñó como colaborador de importantes diarios y publicaciones de Venezuela y el exterior como la Revista Nacional de Cultura (desde 1941), El Nacional (desde 1945) y la Revista de América de Bogotá (1946).

Meneses sobresalió principalmente como cuentista. Su obra fue premiada con el Premio de Teatro de Caracas (1943) por El marido de Nieves Márquez, Premio Arístides Rojas (1953) por El falso cuaderno de Narciso Espejo, Premio Municipal de Prosa (1963) por La misa de arlequín; y el Premio Nacional de Literatura (1967) en reconocimiento a su trayectoria.
Su cuento La balandra Isabel llegó esta tarde fue llevado al cine en 1950, dirigida por Carlos Hugo Christensen, con guion del director y de Aquiles Nazoa) y a la televisión. Campeones también fue llevado a la televisión.


Ganador del concurso de cuentos de la revista Élite con "Campeones" (1939), publica El mestizo José Vargas (1942) y La mujer, el as de oros y la luna (1948). Escribiente supernumerario del Ministerio de Relaciones Exteriores, es nombrado primer secretario de la Embajada de Venezuela en Bruselas (1953-1957) y luego con el mismo cargo, en la Embajada de Venezuela en París (1957-1959). Ganador del Premio Arístides Rojas de novela con El falso cuaderno de Narciso Espejo (1952), escribe en el papel literario de El Nacional (desde 1954). Director de la revista Élite ; Premio Municipal de Prosa (1963) por su obra La misa de Arlequín, dirige la revista del Consejo Municipal de Caracas, llamada Crónica de Caracas (noviembre 1964), donde escribe con los seudónimos de "Juan de Caracas" y "José de las Gradillas". Cronista de la ciudad de Caracas desde 1965 hasta su muerte, fue galardonado en 1967 con el Premio Nacional de Literatura por su obra en conjunto.

De su obra, afirma el crítico Javier Lasarte en el prólogo a Diez Cuentos (Monteávila editores, 1999): Meneses «no sólo renovó la narrativa venezolana desde el punto de vista del estilo, sino que también propuso nuevos mundos temáticos y enfoques inusuales en la literatura nativa de su tiempo»; y la Bilbioteca Ayacucho: Poseedor de notables recursos, sus cuentos y novelas, de un recio y penetrante estilo, constituyen obras maestras del género.



Guillermo Meneses fue esposo de Sofía Ímber. Con ella viajó a Europa en su calidad de miembro del servicio diplomático y fue allí donde ella entabló relación con los artistas venezolanos agrupados bajo el nombre de Los disidentes, entre los cuales se encontraba el pintor y escultor Alejandro Otero.

Muere en Porlamar estado Nueva Esparta el 29 de diciembre de 1978